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Su pequeño tamaño no es razón para
tomárselo a broma, ya que es un forzudo con instinto guardián acostumbrado a
atemorizar a los intrusos con sólo mostrarles su cara de
malas pulgas.
Es un gran amante de la familia y derrocha una paciencia
infinita con los niños participando con entusiasmo de todos sus juegos.
Enormemente activo y muy protector, es mejor pararle los pies si muestra un
comportamiento demasiado posesivo hacia los suyos, porque puede volverse
celoso. La educación temprana hará de él un compañero dócil y adaptable y le
ayudará a suavizar la terquedad de su carácter. Llevar a cabo adecuadamente
esta labor es todavía más importante si tenemos en cuenta de que se trata de
un perro muy listo y con una capacidad de aprendizaje superior a la media.
El Bulldog Francés
es muy consciente de su aspecto extravagante y cómico y sabe sacar buen
partido de él inventando mil y una payasadas con el único objetivo de
agradar y contagiar su buen humor.
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