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El bulldog Ingles es uno de los más
extraordinarios representantes de la especie canina. Este perro, que antaño
combatía contra los toros, es tan valeroso y combativo que se ha convertido
en un símbolo de la nación Británica. Como su nombre indica, antes de que se
convirtiera en el inseparable acompañante de John Bull, fue un perro de
toros destinado, según una tradición muy antigua cuyo primer objetivo era
mejorar la calidad de carne, a hacer correr a las reces antes de llevarlas
al matadero porque los tratantes se habían dado cuenta de que así se
conseguía que la carne fuera más tierna y sabrosa.
Contrario a las
clásicas parodias que muestran al bulldog
como feroz y usando un collar con púas, el
bulldog no es una raza fiera (aunque lo fue durante los días de
bullbaiting, se eliminaron sus tendencias agresivas durante la
Segunda Guerra Mundial) y se lleva muy bien con los humanos (incluido los
niños) y a veces con otras razas. Los bulldog son muy amigables, pero tercos
y protectores.
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